← Volver al índicePablo Cristín · @peblix
Movimiento II

El otro

// el amor, el deseo, la ausencia, los silencios compartidos

104 poemas

Mi corazón

Mi corazón es una pequeña brasa que titila entre paredes húmedas acorralado de sentido y mientras late, cruje, explota en pequeñas chispas que nos mantienen a ambos con vida. Soplame un poco el pecho, que hoy no quiero extinguirme. Tu fuego es dulce cuando quema entre mis manos.

Cuántos soles

¿Cuántos soles deberán apagarse antes de que me olvide tu nombre?
¿Cuántas extinciones masivas del sentido común deben pasar nuestros mundos para compartir un poco, sólo un poco, de nuestras órbitas?
Incontables milímetros separan tus ojos de los míos, y cada uno de esos espacios ínfimos es un vacío devastador, un agujero negro.
Siempre que miro al cielo, sobre todo por la noche, encuentro una estrella que se parece a vos.
Acordate que debajo del suelo, muy por debajo, también podés encontrar el cielo.
¿Qué deseo le pedís siempre a las estrellas?

Inteligencia natural

Inteligencia natural todas las alarmas se posponen solas cuando me apoyo en tu pecho. Todos los mails urgentes van a la papelera cuando me mirás a los ojos. Mi mente al instante se silencia sola cuando sé que estás cerca. Y aunque viva siempre con menos del 5% tu abrazo me recarga al menos por un ratito. Somos copias únicas. Hasta ahora resulta imposible hacer un backup de nuestra piel. Recargame siempre. No dejes que me apague.

Quiero navegar lo más profundo de tus cicatrices

Quiero navegar lo más profundo de tus cicatrices, más abajo de tu carne, más adentro de tus huesos, mezclarme entre tus células, lamer tu adn, confundir las dimensiones del espacio-tiempo y tocar tus cuerdas, escucharlas un rato con los ojos cerrados e impulsarme con ellas en un salto eléctrico hasta volver a la superficie. Así y sólo así, entonces, podré mirarte a los ojos.

Te daría mi corazón

Te daría mi corazón pero ya me lo han robado. En su ausencia compenso aprendiendo una canción que te guste en la guitarra y destruirla contra la pared, a la canción, y a la guitarra. Y esperarte para ver juntos la serie que nos atrapó, cocinar tu comida favorita y transformar la casa en un restaurante, ofrecerte un alojamiento con pensión completa de mil estrellas, con todas las comodidades en el cielo de mi memoria. Allá, dentro de ese huequito oscuro, en algún momento, había algo que brillaba.
hasta que por ahí, un día, de tu pecho, salga un brote y lo plantes dentro mío, como un esqueje, regándolo todos los días hasta que germine un corazón nuevo.

Quiero ser tu sombra

Quiero ser tu sombra y seguirte a donde vayas, acompañarte atrás del sol. Quiero ser tu sombra y fundirme también con tu oscuridad cuando lo acapare todo. Quiero ser tu sombra y encontrar el rincón más oculto de tu mente, donde todo fuego se ha asfixiado, donde el aire no corre, donde los gritos se apagan. Quiero ser tu sombra y rodearte con mi abrazo opaco para que la luz no vuelva a dañarte nunca, mientras mis brazos te envuelvan.

Nadie

Nadie, absolutamente nadie puede predecir cuál será la próxima forma del fuego. Te invito a bailar en lo impredecible de una llama, hasta que nuestros pies se conviertan en brasas. Abrasame.

Si arrancás una flor

Si arrancás una flor porque te gustó ojalá nunca te guste yo.

Estábamos tan rotos

Estábamos tan rotos y desordenados en el piso, que sin querer, cuando me armaba, confundí un pedacito tuyo con uno de los míos y me lo puse en el pecho.
¿Será que coincidimos tanto que mis únicas partes sanas encajan justo en el hueco que dejó el dolor en vos?
Siempre vuelvo a los lugares que me rompieron, para ver si encuentro una parte vieja de mí.
Me quedé tan enterrado al fondo del dolor que cuando abrí los ojos mis pies tenían raíces de una planta venenosa que jamás, jamás podría florecer.
Ojalá encuentres a alguien con quien temblar de miedo cuando no quede otra.
¿Qué duele más? ¿Romperse o rearmarse?

Cada uno de mis átomos

Cada uno de mis átomos sabe tu nombre.

Tu fuerza de gravedad

Tu fuerza de gravedad tiene el punto justo de atracción para tenerme dando vueltas en tu órbita sin destruirme.

Nos miramos

Nos miramos como quien mide la profundidad del agua antes de empujar a otro. Un frío que no es clima, es un cálculo exacto y letal. Un espacio exacto donde no nos tocamos para no sentir. ¿En qué momento verse de lejos se volvió una forma de cuidarse? Tus ojos cierran puertas. Los míos aprendieron a ver la luz de las ventanas desde afuera. Hay veces que no lastimamos por empujar, sino por nunca abrir la puerta.

Y me quedé ahí

Y me quedé ahí, mirándote, sonriendo, cómo si no estuviera explotando todo, cómo si no fuera el fin del mundo.

El silencio

El silencio es un diamante que pulimos cada vez que nos miramos.

Gracias

Gracias por respirar mis miedos y convertirlos en aire puro.

Qué dolor ser la margarita

Qué dolor ser la margarita que alguien va desmembrando en sus manos mientras se pregunta si otra persona le quiere o no le quiere. Nunca seas la margarita que alguien tortura arrancando sus pétalos preguntándose si otra persona lo quiere o no lo quiere.

Éramos felices

Éramos felices y lo sabíamos. El error fue creer que la felicidad dura para siempre.

Frases pequeñas

frases pequeñas. Casi no te puedo ni hablar, porque estás tan lejos como la mayoría del tiempo. Estás quieta, pero avanzás a velocidades increíbles, recorrés mil universos y volvés, tan distante, con tantos idiomas, imágenes, que volvés a desaparecer como desaparece la niebla con el sol, como se van disolviendo las lunas nuevas. De repente no entrás en vos, sos otra, sos vos, sos miles. Y ahí estás, como un maniquí desnudo, como un mármol en bruto. Ya no cabés en la casa, en la manzana, excedés. Me desmembrarías con los ojos si sólo intentaras verme. O tal vez me desmembraría yo, sólo por poder verte. No sé, tal vez sea mejor quedarnos callados.

Metiste una mano adentro de mi boca

Metiste una mano adentro de mi boca tironeaste de la lengua hasta que aflojó y pudiste sacar mí esófago lleno de palabras, pero seguiste tirando y viste mis pulmones, desinflados, sin impulso, sin aire, los soplaste y tu aire liviano los hizo ascender besaste una de mis costillas y estiraste la punta de la lengua hasta lamer mi corazón.

Cuando se humedeció mi hombro

Cuando se humedeció mi hombro por llorar mirando hacia atrás me di cuenta, entonces, que la despedida era real.
A veces no quiero que se cumpla lo que pienso. A veces no quiero que se cumpla lo que pienso. A veces no quiero que se cumpla lo que pienso. A veces no quiero que se cumpla lo que pienso. A veces no quiero que se cumpla lo que pienso.
Preguntame lo que quieras, total nunca tengo respuestas.
¿Alguna vez te preguntaste por qué te estás preguntando lo que te estás preguntando?
Todas las voces se callan cuando nuestros ojos se cruzan.
Discuto todo conmigo y prácticamente nunca me pongo de acuerdo.

Todo cuerpo necesita otro

Todo cuerpo necesita otro cuerpo que orbitar.

Hablamos

Hablamos de amor como si supiéramos qué es.

Te invito a saltar

Te invito a saltar, a pisar baldosas flojas. a mojarnos las medias. a pararte en la cornisa y mirar para abajo, mientras decimos "no mires abajo, no mires abajo". Te invito a hacer la vertical, a sentir la sangre en la cabeza, a enrrojecerte. Te invito a la oscuridad, sin darnos la mano. Te invito a tener miedo. Te invito a contarme tus miedos. y te invito yo, pero los pagamos a medias.

Con qué disfraz

¿Con qué disfraz taparemos las heridas cuando sólo nos quede nuestra propia piel?

Te fuiste tan lejos

Te fuiste tan lejos que mientras te buscaba descubrí millones de estrellas.

Nostalgia es sonreír

Nostalgia es sonreír por algo que ya no existe. Es desafiar a la distancia con un recuerdo, materializando en los lagrimales un abrazo extinto.

¿sabés cuánto pesa lo que no decís?

¿sabés cuánto pesa lo que no decís?
Escucho temblar tus huesos aunque estés inmóvil, frente a mí.
Devoro la luz, me ahoga el color de tus ojos.
Me tragué tu miedo como si fuera mío. Ahora mis fantasmas también dicen tu nombre.
¿Y si no era tristeza sino que la realidad tiene menos colores de los que recordaba?
Hay abrazos que duelen varias semanas después.
A veces sangro en una herida ajena y me derramo sobre el piso de alguien más.
¿Quién te enseñó que llorar era traicionarte?

No es que no me importe

No es que no me importe es que no se de qué hablar. ¿Y si te vas? ¿Y si me voy? El frío quema mis huesos mientras veo tu espalda cruzar por última vez la puerta que adornamos cuando todavía era primavera. Y eso que falta para el invierno. Y eso que falta soy yo. Y ahora me falto a mi mismo porque me faltás vos.

Acaricio tus espinas

Acaricio tus espinas para que mi sangre las vuelva un poco más suaves.
Quiero abrigarme con tu piel para sentir la tibieza que sienten tus huesos, para entender, por qué cada tanto, temblás de frío a pesar de refugiarte y sonreír entre mis brazos.
No es el fuego lo que nos lastima, sino el tiempo que nos exponemos a él.
¿Qué sería peor? ¿Aprender a acariciar mis cicatrices o no haberlas tenido nunca?
A veces necesito mirarme a los ojos en el reflejo de algún charco, espejo efímero que dura apenas unas horas después de la tormenta.

Nuestros brazos

Nuestros brazos, hechos de fuego, van eligiendo a quien abrazar y a quien abrasar.
Hay brazos que abrazan y hay brazos que abrasan.

No quiero verte todo el tiempo feliz

No quiero verte todo el tiempo feliz porque eso significaría que me estoy perdiendo una parte de vos. Voy a hacer un origami con tus tristezas para que las veas dobladas, con otra forma, y así quizás hasta te causen gracia. Quiero bañarme en tu oscuridad. Iluminame con tu oscuridad.

Tengo tatuados algunos recuerdos

Tengo tatuados algunos recuerdos dónde todavía me arde la piel

Quisiera vivir

Quisiera vivir para siempre en el banco de una plaza mientras transcurre, eterno, el silencio anterior al primer beso. Un segundo inmenso de incertidumbre donde apostamos absolutamente todo. Y cuando por fin termina y cuando por fin chocan las caras como imantadas, explota el amor como un big bang que crea un nuevo universo, pero nuestro.

Me gusta que me mires

Me gusta que me mires caer desde el ventilador de techo hasta los cimientos de la casa, para buscar lo que ocultamos debajo de las baldosas, todo lo que pisamos siempre sin siquiera saber que está escondido.
Me gusta que me mires derrumbándome, como un barco, en medio del mar que lo devora, y sentir la presión de tu profundidad en el pecho, bajar despacio, explorador casual que lleva una linterna a tus tinieblas.
Me gusta que me mires volver, incorporarme en tu órbita, dar vueltas como si fueras el sol, pasear por todos tus mundos, conocer varias de tus lunas, entendiendo cómo cada una va afectando tus mareas.
Me gusta tanto que me mires caer, derrumbarme, volver, que si tus ojos fueran veneno, yo ya estaría muerto.

Todo lo que tocás se nubla

Todo lo que tocás se nubla. Se derriten de tristeza las estatuas de esas plazas a las que no vas a volver. Mueren todas las mariposas que respiran el perfume que dejás detrás. Las manzanas se arenan en la góndola de cada verdulería de barrio ajeno por la que pasás caminando rápido. Todas las vidrieras se vuelven horribles cuando se proyecta tu reflejo entre las sombras de los descuentos. Todo lo que tocás se nubla, porque a partir de ese momento todo lo que tocás te necesita como el cielo necesita al sol. Hoy vi morir a un arcoiris, cuando las nubes lo devoraron para fundir su belleza y llover diamantes sobre vos.

Quiero que tu luz me atraviese

Quiero que tu luz me atraviese quiero ser el prisma que transforme cada haz de vos en un arcoiris.

Encontraste

Encontraste mi corazón tirado en la basura y supiste ponerlo a tiempo en la bolsa de los reciclables. Todos los corazones son reciclados.

Hoy pude entender

Hoy pude entender por qué no nos entendimos, y eso me ayuda a entenderte. ¿De dónde voy a sacar fuerzas para volver a mirar adentro de otros ojos? ¿Cómo me voy a sostener cuando el aire se canse de mantenerme levitando? Ojalá te tragues todo lo que soy y te atragantes conmigo. Me rompí en silencio, en un rincón, para no hacerte ruido. Te abrazaría hasta los huesos, aunque sé que vas a dolerme.

Me gusta el frío

Me gusta el frío porque es como habitar en tu corazón. La escarcha que se forma en tus ojos al mirarme, el hielo de tu lengua cuando no me respondés un "te quiero". Como una lágrima congelada, que no se anima a caer. Como el aguanieve que no es agua, ni es nieve, ese término medio que no existe, entre una mirada y un beso. Me gusta el frío porque aunque estés lejos, porque aunque no sepas ni siquiera que existo, me hace acordar a vos.

Abrazá mis miedos

Abrazá mis miedos y susurrales al oído que viniste a destruirlos.

Sos (fuiste) el big bang

Sos (fuiste) el big bang que creo todo mí universo. ponerlo en el poemario

Un silencio filoso

Un silencio filoso que corta como cien ausencias. Nos quedamos quietos, respirando el ruido de lo que no dijimos, como si el aire nos aplastara. Hay algo peor que la soledad: seguir al lado de alguien que ya se fue. En el borde, creímos que el vértigo se iba mirando para otro lado. El amor se pudre lento, como una fruta que nadie se anima a tirar. Ya tengo suficiente ruido adentro. Ya no digo nada, pero todo sigue sonando en mi cabeza. Algo se rompió sin hacer ruido, y todavía sangra cuando anochece.

Me miró

Me miró como se mira una taza rota que igual se sigue usando. Un abrazo que se siente como la entrada sin usar a un recital que ya pasó. Era obvio que no era amor pero, ¿viste cuando algo duele exactamente igual? Intentamos armar un mueble nuevo sin instrucciones usando la intuición, y quedó sin forma. Nunca prometas futuro un domingo por la noche. Nos iluminamos como se iluminan dos autos, de frente, antes del choque sabiendo que ninguno va a frenar. Guardo tu recuerdo como quien guarda en su carne, la astilla que no se animó a sacar, porque si duele al menos significa que todavía está.

Todavía retumban

Todavía retumban en el dorso de mis ojos los recuerdos de tu voz alejándose, rabiosa, encandilándome a relámpagos segundos antes de que la puerta estalle en un trueno inmenso y definitivo. ¿Por qué será que el brillo que nos ciega aparece siempre segundos antes de la explosión? Quiero escuchar tus truenos mucho antes de descubrir tu brillo.

Prendé fuego mis libros

Prendé fuego mis libros cuando las palabras no alcancen, abandoname cuando mi poesía se vuelva opaca, o quedate conmigo, mirando el fuego, mientras sacamos brillo a letras nuevas.

El destino

El destino es tan perverso que nos encuentra viendo el mismo arcoiris, desde dos ventanas distantes, partir la misma tormenta. Los arcoiris en realidad son círculos, pero usualmente sólo vemos la mitad. Otro ejemplo de que nombramos todo lo que nos gusta bajo nuestra pequeña perspectiva idealizada. Veámonos apenas la tormenta se haga llovizna en la otra mitad del arcoiris. Te invito a dar una vuelta completa a todos mis colores. [Y no sólo a la mitad que suelo mostrar]

Voy a cerrar la puerta

Voy a cerrar la puerta para no vuelva lo que te hace mal, para amurallarte un tiempo hasta que decidas derribar tus paredes para transformarlas en bosques.
Voy a cerrar la puerta para dejar que el mundo se acomode solo, que no tengas que moverte para que todo siga funcionando, y veas por la ventana que todo sigue su curso.
Voy a cerrar la puerta para aislarte del ruido, para que tengas paz, para que puedas cerrar los ojos y en medio de la oscuridad de tu propia mente vuelvas a encontrar tus sueños.
Voy a cerrar la puerta, dejando a los demonios en lo más lejano del jardín, y que nada perturbe tu calma, que te recuperes, por fin, de todo el daño que sin querer, te hice.
Voy a cerrar la puerta desde el lado de afuera, y a tirar la llave para adentro, caminaré por última vez por el sendero de piedras que me aleja de la entrada para no volver jamás.

Ahora que no nos podemos

Ahora que no nos podemos dar un abrazo, nos dimos cuenta que enredarnos en extremidades era sólamente una forma más de abrazar.

Poesía

Poesía es poder leer tus ojos.

Perdón si mi lengua

Perdón si mi lengua se quedó quieta en medio de una frase, si mi fuego no llega a derretir el hielo que creó el tiempo a tu alrededor, perdón si no tengo palabras para describir el horror que siento en las mañanas. Todo lo importante, te lo digo con los ojos.

Decir

Decir que un cactus no necesita agua es como decir que alguien aparentemente fuerte no necesita amor. El entorno hostil ha obligado a almacenar la ternura en mi interior y a dosificarla en partes exactas, lo justo, para sobrevivir. Perdón por no poder abrazarte ahora, este desierto ha transformado mis manos en espinas. Esto que ves, esto que soy, es una respuesta al caos que me rodea. Y todavía siento que no es mi forma final. Regame, aunque no parezca, lo necesito.

Cuando de verdad

Cuando de verdad te abrigan, te das cuenta que siempre tuviste frío. Dame un abrazo donde siempre sea primavera. ¿De qué lado queda el calor cuando se desconecta un abrazo?

Rasgamos el espacio

Rasgamos el espacio mirándonos a los ojos, explotamos en infinita gravedad deformando al tiempo, haciendo del instante un pequeño para siempre. Creamos una nueva eternidad.

Te volviste más real

Te volviste más real, silenciosa, material, como el humo de la mecha de una vela consumida.
Te volviste tan real... eso fue lo que dolió, una persona común, una más del montón.
Tu sonrisa se me va, no porque quiera huir, sino porque se dio cuenta que yo, ya no era su casa.
Y entendí que el amor no siempre se va gritando. A veces aprende a quedarse quieto, a volverse hábito, a sentarse lejos.
No te perdí de golpe. Te fui perdiendo cuando dejaste de mirarme como refugio y empezaste a mirarme como un paisaje.
Y eso fue lo peor: no que te fueras, sino descubrir que mientras era casa vos ya estabas buscando la forma de salir.
Después, no quedó nada para romper. El silencio ya había hecho su trabajo.

Tus cicatrices son bocas

Tus cicatrices son bocas que hablan del pasado, que gritan lo que quiebra tu voz con sólo pensarlo.
Llorás diamantes que se guardan en el cofre más oculto, bajo la gran x dentro de la caverna más profunda, al fondo de tus pensamientos.
Y yo, explorador de tu mente, aventurero de tu naturaleza, abrazo cada accidente geográfico que dió forma al paisaje por el que camino, asombrado, buscando descubrir tus ruinas, para descifrar los jeroglíficos que me permitan entender tu pasado.
Y sobre todo, abrazo tus cicatrices, porque también, son parte de tu perfección natural.
Quiero oler tus flores, pero también necesito hacer un pozo hasta lo más profundo de tus ojos, que tiemblan de miedo, y charlar con tus raíces.

Cuando cruces la puerta

Cuando cruces la puerta no habrá más abrigo, los pájaros se cortarán el cuello para no cantar. Las ventanas, tristes, gotearán todo el día como si lloviera, y jugarán conmigo a suspirar nostalgia. Cuando cruces la puerta, no habrá más mediodías, ni tardes, ni mañanas, sólo una noche eterna en la que nadaré hasta asfixiarme. Los relojes de la casa desincronizarán, el cartero no sabrá mi dirección, el almacenero no recordará mi nombre. Cuando cruces la puerta, estaré desnudo en invierno, se caerá mi piel seca de afecto, se incendiará todo, excepto tu recuerdo. Después de seguirte por todo el pasillo enumerando razones para que me abraces, me di cuenta que es absurdo intentar cambiar algo hablando con tu espalda.

A veces miro la luna

A veces miro la luna y me pregunto si vos también la estás mirando, esperanza vana que no entiende la lógica de que en donde estés sea de día y tal vez, sólo tal vez, esté escondida, en Luna nueva.

El silencio es tan distinto

El silencio es tan distinto cuando no estás...

Hay una constante absoluta

Hay una constante absoluta más exacta que la velocidad luz; que atraviesa todos los momentos del tiempo, todas las dimensiones, todos los universos, todas las posibilidades cuánticas del destino: Te extraño.

No hay nada

No hay nada que te proteja del dolor del otro.
Quizás por eso cuidamos distancia, porque querer mucho es también compartir las heridas.
Nunca trates de sacar luz a través de las grietas de los demás.
¿Quién va a salvarnos del dolor que heredamos?
¿Quién sostiene tus huesos cuando el silencio pesa más que la carne?
¿Cuánta piel vas a perder antes de que duela?

Vi tu nombre

Vi tu nombre, a lo lejos, ya indescifrable, desvanecerse en el fondo de mis recuerdos.
¿Cuántas cosas se habrán disuelto en mi memoria? ¿Cuántas partículas de tu nombre aún rondan, sin saberlo, por mis neuronas?
Lo inolvidable no existe, todo se disuelve en el tiempo.
Detrás de mis ojos hay un cementerio donde yacen nombres sepultados entre pañuelos bajo lápidas de piedra sin inscripción.
Nos constituye, sin saberlo, un poquito de todo aquello que olvidamos.

Ojalá que hoy florezcan

Ojalá que hoy florezcan todas las plantas que te rodean, que el sol tibio de la tarde seque las hojas caídas que tu alma suba con la humedad y se transforme en lluvia y que este olorcito a otoño dure para siempre. Y ojalá que el tiempo doble la tristeza hasta transformarla en una sonrisa.

Me tuve que ir porque el aire

Me tuve que ir porque el aire se hizo espeso, porque mis pies quemaban y no pude enraizar. Me tuve que ir siguiendo otras luces que necesitaba apagar, que me encandilaban y no me dejaban dormir. Espero que los recuerdos sean tan fuertes como para estirar al tiempo sin que se parta. Ojalá que mis insomnios tarden en irse de mi almohada y que todavía a la madrugada me escuches respirar. Me refugiaré en la distancia hasta que el cielo se vuelva negro, hasta que vuelva a ser yo. Alguna noche volveré a torcer el picaporte y a buscar sin esperanza el color de tus ojos. Ojalá te acuerdes mi nombre.

Voraces tormentas de arena

Voraces tormentas de arena nos dañaban los ojos, pero utilizando como escudo la delicada seda de la utopía nos esforzamos por seguir adelante, mas adelante no existía, por lo que creábamos el mundo a cada paso. Ojalá nunca pises un mundo que no haya sido creado por vos.

Mis ojos devoraban

Mis ojos devoraban el matiz rojo del otoño atardecer, junio, pulóver y bolsillos. Una nube me llamó, fue tomando forma y se definió, al fin. Sentí un tono, un sonido redondo, continuo, suave, un traqueteo y tu voz rebotando por todos lados, mirando la misma nube, mirando el mismo cielo. como levantando el tubo desde otro lado.

No busques una mitad que te complete

No busques una mitad que te complete, buscá otro entero que te duplique .
Que esté con vos porque quiere. No porque le falte algo.
¿No será más peligroso estar con alguien por miedo a escuchar el silencio?
Todos somos frutas enteras, con semillas, cáscaras, y cicatrices.
Buscá quien te expanda, y si no lo encontrás, mejor estar entero que acompañado por la mitad.
El vacío se hace más grande al lado de alguien que no te llena.
No es fácil encontrar quien entienda qué pedazo tuyo se está derrumbando y lo ataje antes que explote contra el suelo.
Lo que más duele no es reventar contra el suelo. Es mirar alrededor y entender que nadie vio venir la caída.

Saqué los sentimientos

Saqué los sentimientos de mí caja torácica para mostrártelos encima de la mesa, pero estaban tan bien acomodados, yo diría que a presión, que ahora no entran todos, y temo tener que elegir a cuáles dejar afuera.
¿Cómo vuelven a encajar en mi interior los sentimientos después de vomitarlos?
¿Cómo habrán entrado dentro de mí tantos párrafos en mayúscula, acomodados al filo, con precisión oriental?
¿Qué voy a hacer con tantos sentimientos que había sacado para vos?
¿Te envuelvo mis miedos para que te los lleves o te los vas a comer acá?

Vos sos de Venus

Vos sos de Venus y yo de marte por eso fue ideal como punto medio encontrarnos en la tierra.

El otoño

El otoño llueve como lluevo yo, invocándote en un poema. Siempre que escribo, mi mente está en otoño. Sos todos los colores del otoño. Que tus lágrimas sean como hojas de otoño, que caen del árbol para brotar, de nuevo, con más fuerza.

Quiero que conozcas

Quiero que conozcas el subsuelo de mis sueños donde las pesadillas hablan sin metáforas, donde vivo desnudo, corriendo, mojado, en la intemperie voraz, donde escapo de la muerte.
Hoy voy a invitarte al lugar más oscuro dentro de mi pecho, dentro de mi mente. No quiero que te quedes, pero te pido que pases el plumero en todos los rincones donde yo no llego.
Quiero que tengas todas mis debilidades en la palma de tu mano y que elijas no convertirla en un puño.

Yo te voy a perdonar

Yo te voy a perdonar el abrazo frío, la mirada esquiva, la inexistencia. Yo te voy a perdonar la distancia, el exceso de aire, la brasa que se apaga. Yo te voy a perdonar el soltar mi mano, el andar a destiempo, el camino bifurcado. Yo te voy a perdonar los ojos opacos, el mensaje nulo, las palabras plásticas. Yo te voy a perdonar pero no vas a saber cuándo y por ahí ni siquiera te vas a enterar.

El problema

El problema de los parches es que mientras mejor funcionan más nos olvidamos que son parches. Como todas esas cosas que te mantienen estable pero no imaginás del hilo finito del que cuelgan, siempre a punto de desmoronarse. ¿Cuál es tu remiendo favorito? ¿Qué parche estás usando hoy? ¿De qué solución provisoria a tus problemas te enamoraste? ¿Por qué te vendás los ojos, si te lastimaron el corazón?

Me enamoro del concepto

Me enamoro del concepto, lo demás no queda.

Llueve

Llueve como si el cielo se arrepintiera de todo. Y me pregunto si las nubes llorarán para alivianar un poco su propio peso. Diluvia sin pausa, y tu ausencia es el único trueno que suena sin relámpago. Soy un paraguas roto doblado en una esquina que sigue intentando detener la lluvia. Nos mentimos de nuevo diciendo que el rayo no quema dos veces el mismo árbol. La tempestad golpea igual que mi mente: ruidosa, infinita, imposible de callar. Quizás la tormenta nunca existió y sólamente soy yo, a oscuras, con los ojos cerrados. Grité todas mis preguntas, y el cielo respondió con más y más lluvia, como si la respuesta a todo fuera siempre la repetición. Y en medio de tanto estruendo, lo único que extraño es tu silencio.

Invitame

Invitame a ver la lluvia en el reflejo de tus ojos. Enredame en tu sonrisa, confundime con el sol. Ocultate en mis insomnios, disparale a mis verdades. Conectame la mirada, y creé en mí cuando yo no.

No

No pretendo nada de vos. Sólo que existas.

La distancia no se mide en metros

La distancia no se mide en metros, se mide en silencios. La distancia se mide en silencios.

Silencio

Silencio tus silencios son un almohadón de plumas. Son el blanco de tus ojos donde quiero descansar. Es la brisa que acapara el medio de una pampa. Es la noche en el desierto que no puedo esquivar. El silencio entre tus manos desafía gravedades. Tira escombros en la niebla, despierta a los gigantes. Su tónica es tan grave que se siente retumbar. Tan ingrávida su forma que levita al caminar. El silencio se hace trizas cuando pasa por tus poros. Y se reconstruye cuando lo mirás. El silencio es peligroso, pero tiene doble filo. Con el lado que no corta, abraza sin piedad.

Hoy pude entender

Hoy pude entender por qué no nos entendimos, y eso me ayuda a entenderte.
¿De dónde voy a sacar fuerzas para volver a mirar adentro de otros ojos?
¿Cómo me voy a sostener cuando el aire se canse de mantenerme levitando?
Hoy miré a la suerte a los ojos y sonrió. Debe ser invierno.

Me quebré como un espejo

Me quebré como un espejo y en todos mis pedazos se reflejaba tu nombre. Intenté rearmar mi cuerpo con barro, con cenizas, con recuerdos todavía tibios. Volví a caer de nuevo como una pila de carne que se desmorona en el asfalto. No importa que esté deshecho, siempre podés ordenar mis restos para crear tu refugio. Lo más valiente es acariciar al otro con el filo de nuestras partes rotas.

Con el calor de un abrazo

Con el calor de un abrazo tuyo, mi mundo se vuelve habitable.

Es mejor sentir

Es mejor sentir la tristeza helada de perder a un ser que quisiste tanto, pero tanto, a no haberlo encontrado nunca.
Me niego a dejar de querer por el miedo a perderlo todo.
Siempre fui demasiado sensible pero al crecer me volví frío y las lágrimas que me quedan se han vuelto una coraza de hielo que resguarda una pequeña llama que se mantiene levemente encendida, a pesar de todo.

No me dejaste

No me dejaste aterrizar en tu planeta, tampoco viniste a conocer el mío, y estábamos tan lejos cuando todo estalló, que escapaste en una cápsula con un asiento para vos y otro para apoyar tus pies pero sin mí.
Es curioso que la forma más certera para destruir a la soledad sea partirla en dos.
¿Quién va a mirar la puerta de tu casa mientras duermas?
Te dibujé en el cielo, en una constelación y le puse tu nombre, a partir de este momento sos un puñado de estrellas.
Soy una estrella fugaz, corriendo por el cielo, prendiéndome fuego, gritando sin control, pero cuando me ven brillando a lo lejos, todos sonríen y piden un deseo, sin preguntarse qué me quema por dentro o por qué estoy corriendo.
¿Cuál es el combustible que te hace arder?

Quiero de ahora en más incluirte

Quiero, de ahora en más, incluirte en todos mis plurales.

Me quedé ahí

Me quedé ahí, mirando la niebla como buscando tu forma por si en una de esas, al azar se le ocurre al menos por un segundo volver a ordenar tus partículas y hacerte aparecer.

Del daño que recibe el corazón

Del daño que recibe el corazón, el hígado recibe el doble.

Acordarse por la ausencia

Acordarse por la ausencia tengo todavía la notificación en tu chat donde respondés a mi "te amo". Ese mensaje donde, al mismo tiempo, me aceptás y rechazás, hasta que decida por fin hacerle click, para dejar al destino cuántico elegir qué realidad es la que me toca en este universo. ¿Y si no lo abro nunca? ¿Y si lo elimino sin más? ¿Es mejor entonces vivir con la incertidumbre donde existe la posibilidad constante de un final feliz a la respuesta real y definitiva sea cual sea? ¿Es mejor entonces, vivir con una duda a destruirla con la verdad?

Soy el rompecabezas

Soy el rompecabezas de un espejo destruído y, aunque estallo en mala suerte, en cada una de mis partes azarosas, en el suelo, se refleja, confundida tu mirada. A pesar de la tormenta cada fragmento irregular de lo que queda de mí sigue transformando todo hilito de luz en un tímido arcoiris.

No busques una mitad que te complete

No busques una mitad que te complete, buscá otro entero que te duplique.

El corazón

El corazón es un escudo que se daña y se repara con las mismas caricias. ¿Cuántas estocadas de realidad detuviste hoy?

Vamos a juntar

Vamos a juntar tus partes rotas con las mías para crear algo mejor de nuestros escombros.
Vamos a querernos tanto que nuestro amor será una escultura armada con todos los pedazos que cayeron de nuestras partes rotas.
A este pedazo de mí, que cayó desde mi cumbre y se avalanchó sobre mi pecho, haciéndose añicos contra el suelo, le puse tu nombre.
Con todos los ladrillos rotos de tu casa armé un refugio para quedarme a dormir y cuidarte donde más te duele.
Rompí una pared con mi cabeza para ver del otro lado, porque a veces esa es la única forma de hacer una ventana.
¿Qué vas a construir con los pedazos que saltaron de vos?

Todo el frío de mis heridas

Todo el frío de mis heridas lo curás con un abrazo, estabilizás mis mareas. Devolvés la calma a mis volcanes. Con un abrazo tuyo, mi mundo se vuelve habitable.

Quiero fusionar mí espacio

Quiero fusionar mí espacio personal con el tuyo para crear un campo de fuerza que nos proteja a ambos para siempre. Creemos una atmósfera tibia con el vapor de nuestra propia respiración. ¿Cuántos mundos estás salvando con tu mirada?

Ojalá corras más rápido que el fuego

Ojalá corras más rápido que el fuego, que vueles más allá del viento, espero que tus ojos resistan la presión del aire en contra mientras a tu alrededor todo va a hacia atrás. Ojalá llegues más alto que la luna y puedas ver otros amaneceres, que retumbe tu risa en los anillos de algún planeta y vuelva a mí, sutil, como el murmullo de la lluvia cuando empieza. Ojalá corras más rápido que el fuego, y que cuando necesites, puedas frenar, mirarte en el reflejo de los charcos, escuchar las canciones de los pájaros, y te dejes incendiar.

Lágrimas, pasillo, sábanas

Lágrimas, pasillo, sábanas. Escucho el eco de tus lágrimas cayendo, rebotando por la casa, perforando mi cerebro, como una canilla interminable que gotea una a una y rompe contra el suelo cada sonrisa que tuvimos. Al final del pasillo, el silencio de la habitación transformó las sábanas en las que una vez nos abrazamos, en un fantasma eterno, que ahora merodea los cuartos y llora recordando tu risa, por no tener el valor de cruzar la puerta para volver a salir.

Decir que un cactus

Decir que un cactus no necesita agua es como decir que una persona [aparentemente] fuerte no necesita amor. Ambos lo tienen dentro y por increíbles mecanismos de levantar paredes de doblar hojas en espinas, impiden que pueda salir.

Me dijeron

Me dijeron que no existía paraguas tan inmenso que proteja mi cuerpo de mi propio temporal. [ por suerte no les creí ]
Nunca seas el paraguas que se da vuelta en la tormenta.
Un paraguas es un techo que se mueve junto a la nube que te persigue. ¿Quién es tu paraguas?
Quiero sincronizar mis movimientos con tus tormentas y amortiguar la caída de las gotas de tus ojos.
Un paraguas es un abrazo vertical.

Te deseo

Te deseo como se desea la sangre antes de morder. Te quiero tan cerca que me duele, maldigo el aire que nos separa. Las palabras que mi lengua no puede pronunciar, las paso por tu espalda. Es desesperante sentir tu ausencia, como estar sumergido en el fondo del mar y seguir respirando. Al final, nos desvestimos con palabras, a los gritos, porque el silencio sería demasiado honesto.

No sirve

No sirve tener un diamante por corazón, porque aunque irrompible no puede latir.
¿De qué sirve tener un diamante por corazón? Es irrompible, sí. Pero es también incapaz de latir.

Me hacés falta

Me hacés falta pero no como antes. Ahora me faltás en lugares más chicos. En los gestos, en los semáforos. en los segundos vacíos.
El problema no es que te fuiste. es que todavía sabés volver en forma de recuerdos.
A veces te extraño como si fueras un error que me salió bien.
Fuiste ese lugar ambigüo donde dolía quedarse pero también dolía irse.

Escurro la sábana sobre mi cara

Escurro la sábana sobre mi cara y la sal de tu transpiración en gotas se mezcla con la de mis lágrimas. ¿Por qué es tan difícil olvidarse del olor de una piel? ¿Será que lo único dulce de una despedida, es el recuerdo?

Entendimos

Entendimos que nos podíamos hacer bien cuando el amor nos dejó de dar miedo.
Cuando ya no hubo que prometer, ni fingir eternidad, ni rescatar lo que se hundía, sonreímos.
¿Por qué nos da desconfianza estar demasiado a salvo?
Encontraste un par de brazos, que parecían una casa y te quedaste a dormir. Hasta que entendiste que no todo lo que abriga te cuida.
Algunos abrazos son sólo pausas entre dos huídas.
Igualmente, qué lindo fue el engaño, de creer, por un rato, que el mundo no dolía tanto.
Y sin embargo, acá estamos: aprendiendo a extrañar como si fuera otra forma de estar vivos.
Después de todo, el amor era eso: un descanso breve de la soledad.

Cuidémonos

Cuidémonos como si cada uno fuera lo más frágil del universo. Y tal vez así sea.
En tus manos, soy un cristal rodeado de plumas.
En tu abrazo, por fin puedo cerrar los ojos.
Tu voz silencia los gritos que enturbian mi mente.
Por favor, no me rompas.
¿Cuál es la fragilidad que te sostiene?

Quiero aprender a acercarme

Quiero aprender a acercarme, orbitándote a la distancia exacta para permanecer en tu zona habitable. Ojalá tu luz, con el tiempo, genere algo de vida en mí.
↑ volver arriba